Vaso Rocks: Todo lo que necesitas saber sobre este vaso clásico para cócteles
vaso rocks, un recipiente corto y ancho con fondo grueso, diseñado para bebidas con hielo. También conocido como old fashioned, es el compañero ideal de whiskies, ginebras y cócteles servidos sobre hielo. No es solo un vaso más: es el que mantiene tu bebida fría sin diluirla demasiado, y su forma ancha permite que los aromas se liberen justo donde los necesitas: en tu nariz, no en el aire.
Este vaso se diferencia claramente de una copa de vino, un recipiente con tallo y copa alargada para potenciar aromas delicados, o de un jigger, un medidor de líquidos usado en la preparación de cócteles. Mientras la copa de vino se sostiene por el tallo para no calentar el líquido, el vaso rocks se agarra por el cuerpo, porque su función no es conservar temperatura, sino resistir el hielo. Y mientras el jigger mide 30 ml o 15 ml, el vaso rocks puede contener entre 200 y 300 ml, dependiendo del diseño. Es el único que combina durabilidad, funcionalidad y estilo en una sola pieza.
Si has visto una margarita en un vaso alto con borde de sal, o un cóctel de gin tonic en una copa de globos, no te confundas: el vaso rocks no es para bebidas con mucha espuma ni para vinos. Es para lo sólido, lo intenso, lo que se toma despacio. Lo que se disfruta con hielo, sin prisa, mientras se habla. Por eso lo usan los bares de todo el mundo, desde los más tradicionales hasta los más modernos. Y por eso, si quieres hacer cócteles como un profesional, necesitas uno bien hecho: de cristal grueso, sin burbujas, con borde liso y peso suficiente para no volcarse.
Lo que encontrarás aquí no son solo fotos de vasos. Son guías reales sobre cómo elegir el vaso rocks perfecto, qué materiales evitar (como el plástico delgado que se agrieta con el hielo), cómo limpiarlo sin rayarlo, y por qué muchos lo confunden con el vaso de 8 onzas o el de 10 onzas. También te explicamos por qué no se usa para agua, por qué no se guarda boca abajo como una copa de vino, y qué hacer si se rompe —porque sí, pasa. Y no es mala suerte: es solo un vaso que cumplió su función.