Hidratación diaria: cuántos vasos de agua necesitas y cómo elegir la copa adecuada

La hidratación diaria, el proceso constante de reponer líquidos que el cuerpo pierde cada día. También conocida como ingesta de agua, es uno de los pilares básicos de la salud, pero nadie te dice cómo hacerla bien con los vasos que tienes en casa. No se trata solo de beber más, sino de beber de forma correcta, con los recipientes adecuados, en los momentos justos y con una conciencia real de lo que estás consumiendo.

Una mujer de 50 años necesita entre 8 y 10 vasos de agua al día, según estudios de salud. Pero ¿cuánto es realmente un vaso? Muchos piensan que un vaso de 8 es de 8 ml, pero en realidad es de 237 ml —eso es lo que significa el "8" en los vasos de plástico duro: onzas líquidas, no mililitros. Y si usas un vaso más pequeño, como uno de 150 ml, tendrás que beber más de 13 para alcanzar la misma cantidad. La copa de agua, el recipiente diseñado específicamente para beber agua con comodidad y precisión no es solo un vaso cualquiera: tiene forma, peso y tamaño que facilitan el consumo constante. Por eso, en mesas elegantes, siempre va a la izquierda, antes que las copas de vino, porque su función es clara: mantener la hidratación sin distracciones.

La cristalería, el conjunto de vasos y copas que se usan en la mesa para bebidas no es solo decoración. Cada pieza tiene un propósito. Una copa de agua con borde fino y cristal transparente no solo se ve mejor: te hace beber más despacio, con más conciencia. Y si guardas tus copas boca arriba, evitas que se acumule polvo y mantiene el cristal limpio para cada sorbo. No necesitas copas caras, pero sí copas que funcionen. El material también importa: si usas vasos de plástico duro, asegúrate de que sean de polipropileno (PP5), el más seguro para el agua diaria, sin riesgos de químicos.

La hidratación no es un ritual, es un hábito. Y los hábitos se construyen con herramientas que facilitan la acción. Si tu vaso es demasiado pequeño, te cansas de rellenarlo. Si es demasiado grande, te sientes abrumado. Si no lo ves bien por estar opaco o torcido, lo dejas de lado. La clave está en encontrar el equilibrio: un vaso que quepa en tu mano, que se vea limpio, que se llene con facilidad y que te recuerde, sin que lo pienses, que debes beber. Por eso, en esta colección encontrarás guías prácticas sobre tamaños reales de vasos, cómo distinguir una copa de agua de una de vino, qué materiales son seguros para el agua diaria y cómo organizar tu cristalería para que beber agua sea tan natural como respirar.